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La cultura y las fiestas en el siglo XX

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La cultura y las fiestas en el siglo XX

Un día de fiesta mayor: el Sant Bartomeu de 1931

Leyendo las crónicas de la época hemos encontrado una información referida a la celebración de la fiesta de Sant Bartomeu de 1931 en Sant Antoni de Portmany, que nos ha invitado a hacer una reflexión sobre la organización de los actos de la fiesta mayor. En aquel entonces Sant Antoni de Portmany era un pueblo pequeño, tranquilísimo, poblado de agricultores y de pescadores. Justamente ese año había llegado nuevo entretenimiento: Vicentet de na Marca había inaugurado el cine Torres. La población del municipio de Portmany era de algo más de 5.000 habitantes.

Sant Antoni era un pueblo rural y marinero que esperaba las fiestas como el agua de mayo, tanto las de Sant Antoni, patrón de la fiesta de invierno, como las de Sant Bartomeu, patrón de la fiesta de verano. Y los portmanyins esperaban el día de la fiesta para disfrutar de una jornada de descanso y celebrarlo al alimón con toda la familia, alrededor de una gran mesa y un suntuoso almuerzo: un día de reposo y una comida han sido siempre la mejor manera de celebrar la fiesta. Entonces era alcalde del pueblo Vicent Costa Ferrer, Rova, y rector de la parroquia el padre Bartomeu Ribas i Ferrer (1882-1971).

La organización de los actos de la fiesta de Sant Bartomeu, que se celebraría el día 24 de agosto de aquel 1931, iba a cargo del Ayuntamiento, de la iglesia parroquial y de la Sociedad Deportiva Portmany. Pero el verdadero animador de la fiesta mayor era el rector, don Bartolomé, el cual también celebraba su onomástica. Se trataba de un hombre de probada y reconocida vocación religiosa y social, dotado de un ingenio creativo extraordinario, capaz de movilizar a toda la juventud del pueblo y admirado por todos. Un hombre a quien se le daban bien las matemáticas, la física, la agricultura y la catequesis, cuyas lecciones impartía en su huerto, a la sombra de una higuera, como aún recuerda la gente más provecta. Fue autor y director de teatro, y un escenógrafo originalísimo capaz de sorprender al público en cada montaje con decorados móviles y efectos especiales.

En cuanto a su colaboración en la fiesta de Sant Bartomeu de 1931, su aportación principal era la parte religiosa, la misa de la fiesta mayor y la procesión; pero también era fundamental su papel en otras actividades como las excursiones y los juegos entorno a aquel personaje popular construido de madera llamado es Bambo. También se encargaba de asesorar con toda su práctica e ingeniería particular para la construcción y preparativos de la regata de tinas a la vela, y en la organización de la regata de botes a remo.

Por su parte, la Sociedad Deportiva Portmany era la encargada de organizar el baile "moderno", que se celebraba en la sede de la sociedad, que se encontraba en la entrada del pueblo, en la calle Miramar. Mientras, en la casa particular del alcalde se repartían ciento cincuenta pesetas a los pobres del pueblo que no habían recibido la libreta de ahorro en la fiesta de homenaje a los viejos que se había hecho.

Aquel día se celebraron cuatro misas además de la misa de la fiesta mayor, presidida por el Padre Rafael Oliver y una homilía pronunciada por el doctor Narcís Tibau, que pasaba los veranos en Sant Antoni, y trató del panegírico de Santa Inés; la misa fue cantada por el coro parroquial, que interpretó la misa del Angelis a dos voces. Terminada la misa hubo una procesión con todas las imágenes de la iglesia por las calles del pueblo y finalizada la procesión, la casa parroquial invitó a la concurrencia a ensaimadas y licores.

Por la tarde continuaron celebrándose los actos programados. A primera hora hubo regatas de botes a remo y de chalanas; y tenemos una nota que merece ser comentada: fueron ganadores Josep Torres y Antoni Bonet. Y aún otra nota muy original: "Se suprimió la de las tinas a vela por miedo a un exceso de viento". Uno se puede imaginar los preparativos de esta regata de tinas a vela, las pruebas de equilibrio y la práctica de ingenio para hacer las velas latinas; pero por mucho que lo hemos intentado no hemos podido sacar más información sobre la construcción de las tinas armadas a vela, de las que algunas personas mayores recuerdan que se hacían a partir de medias botas.

Finalizadas las regatas hubo carreras de bicicletas con cintas, en las que participaron nueve jóvenes del pueblo y uno de fuera pueblo. ¿Debían ser las nueve primeras bicicletas que llegaron al pueblo? Tal vez sí. El mérito de esta carrera consistía en saber mantener el equilibrio del cuerpo derecho sobre la bicicleta, mientras con un punzón en la mano intentaba pegar una cinta de color bien enrollada a un hilo que colgaba tensado por los dos cabos; ganaba quien conseguía más cintas. Seguramente esta diversión es una evolución de aquellos antiguos juegos medievales en los que en vez de bicicleta se iba a caballo, juego que aún podemos contemplar en las fiestas de Sant Joan de Menorca.

Después bajaron a es Bambo de la casa de la iglesia a la plaza de delante del Ayuntamiento. Era una construcción de madera, de forma humana y con los brazos abiertos, en uno de las cuales tenía un agujero; el juego consistía en introducir un palito en el agujero montando sobre la bicicleta y guardando el equilibrio; lo divertido venía cuando Es Bambo, que era movido en círculo, le daba un buen bofetón al participante; lo cierto es que alguno se salvaba, pero la gran mayoría recibía la bofetada, según comenta la crónica. Seguro que este artilugio había sido pertrechado por don Bartomeu. También hubo carreras con una cuchara en la boca aguantando un huevo, sin romperlo.

Por la noche estaba previsto disparar un castillo de fuegos artificiales que también montaba don Bartomeu, pero se suspendió porque algún vecino había presentado quejas; la crónica comenta con toda la ironía, que era algún vecino que estaba haciendo "ejercicios de equilibrio".

El primer cine

El 5 de abril de 1931, Vicent de na Marca proyecta la primera película en Sant Antoni, en el Cine Torres, situado en la calle Bisbe Torres. Inicialmente eran películas mudas. El operador venía de Vila montado en su borrico, hacía su trabajo de sábado y domingo y partía de nuevo hacia la ciudad. En esta sala también se hacían espectáculos de variedades y de circo. La música provenía de unas gramolas por la que sonaban grandes éxitos que, como las películas, solían ser americanos. Las películas más aplaudidas eran las del oeste y los grandes dramas.

Roberto de na Marca, hijo de Vicent, fue un hombre de gran ingenio que buscaba siempre la innovación y en 1953 se inauguró el Cinemascope con la proyección de la película La túnica sagrada de Henry Koster, y el sonido Dolby con la proyección de Pink Floyd, El muro, en 1982, de Alan Parker. Durante la Guerra Civil la sala fue ocupada por la tropa de los militares y no volvió a abrir hasta el año 1940, ahora ya con cine sonoro, con la proyección de Los ojos misteriosos de Londres.

Esta misma familia en 1972 abrió una nueva sala de cine en la calle de Barcelona, el Cine Regio, con la película Love Story.

Dos visitantes de renombre: Noeggerath y Benjamin

El año 1948 se publicó en México el libro titulado Contes d'Eivissa por el Club del Llibre Català, con prólogo de Josep Carner e ilustraciones de Joan Junyer. Como autor figuraba J. Roure-Torrent, que en el prefacio de la obra explica que los cuentos que presenta habían sido recogidos por Hans Jacob Noeggerath en la isla de Eivissa.

Hans Jacob Noeggerath era un joven investigador alemán, estudiante de romanística, que había conocido los trabajos de dialectología del filólogo catalán Antoni Griera durante su estancia en la Universidad de Halle. Hans Jacob llegó a Eivissa a principios de marzo de 1932 con su familia; su padre, el doctor Félix Noeggerath (1885-1960), buen amigo del filósofo Walter Benjamin (1892-1940), fue quien lo invitó a visitar Eivissa y vivió en su casa. La familia Noeggerath se estableció en Sant Antoni y vivió en diferentes casas: en la casa de Bernat Toniet, en las habitaciones de La Mutual y tal vez en can Pep Pere. El joven Noeggerath cuando llegó a Eivissa ya hablaba un buen catalán y fue bien acogido por los portmanyins, que hoy todavía lo recuerdan yendo en la bicicleta, recopilando canciones, romances, cuentos y fábula populares de tradición oral. Solía ir a comer a la fonda Miramar, del mismo pueblo. Mucha gente todavía lo recuerda con el sobrenombre de Jaume es pagès (Jaime el payés). Murió víctima de fiebres tifoideas el 3 de septiembre de 1934 a los 25 años y lo enterraron en el cementerio de Sant Antoni.

Los Contes d'Eivissa que publicó el abogado y escritor catalán Josep Roure-Torent, son una parte de los materiales que Félix Noeggerath, el padre del doctorando, le hizo llegar cuando en 1936, la familia abandonó la isla. El libro contiene cuentos tan conocidos como En Pere Bambo, Es mariner burlat, Sa història d'en Joanet, Es conte de ses mentides, Ses tres comares, Conte de sa serra, Es pastoret i s'animal ferotge, S'endevinador, Es germà ric i es germà pobre, Per a posar en xuia, Es ric que va casar-se amb s'al·lota més pobra, Conte de sa botifarra, El Joanet Sense-por, Sa fia del rei i es pastor de porcs. El libro termina con un interesante léxico dialectal ibicenco.

En cuanto a Walter Benjamin, nacido en Berlín en 1892 y fallecido en Portbou en 1940, filósofo, traductor, crítico literario y narrador, realizó dos estancias en Sant Antoni. La primera fue como viajero, invitado por la familia Noeggerath entre mayo y julio de 1932. La segunda visita fue como exiliado, huyendo de la persecución de Hitler, entre abril y septiembre de 1933. Benjamin escuchaba con gran interés las historias que le contaban marineros y campesinos e iba tomando nota en su cuaderno personal.

Fue un admirador de la arquitectura tradicional ibicenca, de las costumbres y formas de vida y del paisaje que ofrecía la isla. En Sant Antoni se instaló junto con la familia Noeggerath en una casita de la Punta des Molí, propiedad de la familia Varó. Se hizo muy amigo del pescador Tomás Varó, Frasquito, con quien hacía excursiones con su falucho. En Eivissa escribió nueve relatos que constituyen la Serie ibicenca, el diario ibicenco España 1932, ensayos como Experiencia y pobreza, escrito durante el verano de 1933, escritos autobiográficos como son parte de la Crónica de Berlín y la mayoría de capítulos de la Infancia en Berlín hacia 1900, dos versiones de Agesilaus Santander, tres poemas y una cincuentena de cartas.

La educación

En 1936 existían en Sant Antoni tres aulas dedicadas a la educación, una de niños, una de niñas y una tercera de párvulos; las de niños y párvulos estaban situadas en los bajos del Ayuntamiento y la de niñas en un local alquilado en la esquina de las calles Balanzat y Santa Agnès. El censo escolar municipal vigente de aquel año era de 140 niños, 114 niñas y 126 párvulos. El Ayuntamiento, presidido por Josep Marí Colomar acordó:

«Teniendo en cuenta la voluntad de la generación actual de instruirse y capacitarse para adaptarse al ritmo y las exigencias de la vida moderna (...), y considerando que para mayor eficacia de la enseñanza, es conveniente crear en este pueblo dos escuelas graduadas de tres secciones cada una, en base a las tres que actualmente existen.»
Libro de Actas de Pleno del Ayuntamiento, de 15 de junio de 1936 a 27 de agosto de 1937, folio 4.

Poco tiempo después, el Ayuntamiento acordó por unanimidad encargar de urgencia un proyecto de graduada al arquitecto Forteza, con seis aulas y otras dependencias para actividades educativas complementarias, y seis viviendas para maestros. Esta escuela graduada no fue considerada como una obra urgente por las autoridades educativas franquistas, que tardaron casi veinte años en convertir el proyecto en realidad. Así, la escuela de la calle de Vara de Rey fue inaugurada durante los primeros años cincuenta.

El padre Bartomeu Ribas i Ferrer (1882-1971) y su aportación a la cultura local

Sacerdote y animador cultural, el padre Bartomeu Ribas nació en la calle de la Virgen de Eivissa y fue conocido popularmente como es mono (el mono), por su carácter nervioso, que mostró ya desde pequeño. Ingresó en el Seminario a los diez o doce años mientras era rector el padre Vicent Serra i Orvay, hizo los estudios eclesiásticos y adquirió unos sólidos conocimientos de matemáticas y física. Cantó la primera misa en 1907 y ejerció su primer ministerio en la parroquia de Sant Francesc de s'Estany y más tarde en Sant Cristòfol, en el Hospital, en Sant Carles y en Sant Antoni. Durante toda su vida vivió entregado a enseñar y culturizar a la población y así, junto a las funciones propias de un hombre de la clerecía, llevó a cabo una labor cultural constante, enseñando a leer a niños y gente adulta, organizando obras de teatro, conferencias, excursiones y otras actividades.

La etapa más significativa de su labor cultural fue su estancia en Sant Antoni entre los años 1918 y 1941. Son bien recordados y agradecidos sus esfuerzos para curar a la gente de la gripe sufrida durante el año 1918. Don Bartomeu fue el fundador del teatro de escenario en Sant Antoni: para cada fiesta señalada un grupo de chicos preparaban una memorización de poemas, una escenificación de un pasaje bíblico o simplemente una tarde de juegos y diversiones. El teatro para él era una herramienta pedagógica imprescindible. El público cada domingo iba aumentando y las comedias eran una manera de llenar con provecho las tardes de los domingos. Estas representaciones animaron don Bartomeu a escribir algunos guiones para ser representados, inicialmente bajo los porches de la casa de la iglesia y pronto se iniciaron las obras de construcción del local llamado de Acción Católica, adosado al norte de la iglesia, con un buen escenario, inaugurado en 1934, local que más adelante aprovechó al grupo de teatro Ca Nostra para su actividad. Una de las obras más de más éxito fue la representación del cuento popular En Pere bambo.

La actividad teatral se interrumpió con el inicio de la Guerra Civil pero al año siguiente se reanudó de nuevo, aunque en un ambiente de guerra y de desconfianza, una muestra del cual es la obra escrita por él mismo, inédita a día de hoy, titulada Todo por Dios o por la Patria o En el frente de Aragón, obra que debemos considerar como un documento histórico y social de la Guerra Civil.

En 1941 don Bartomeu fue destinado por segunda vez a Sant Carles, donde estuvo hasta 1951, cuando volvió a Sant Antoni hasta el final de sus días. Durante los años treinta en Sant Antoni creó la Academia de estudios Salvi Huix, y con la ayuda del secretario del Ayuntamiento, Andreu Tur, del farmacéutico Joan Riera y su sobrina Lola, impartían clases de todas las materias, incluso de dibujo, de música y de agricultura.

Su interés por enseñar lo llevó a crear las Escuelas Nocturnas para que la gente que trabajaba en el campo pudiera asistir a sus clases. Entre sus conocimientos debemos mencionar los de agricultura, materia que enseñaba a través de conferencias, clases nocturnas y clases prácticas en su huerto, que era a la vez centro de experimentación, laboratorio, aula y biblioteca. En 1964 publicó sus lecciones de agricultura en un librito titulado Breves Nociones Teórico-Prácticas de Agricultura, en el que explica las diferentes clases de suelo de la isla, las combinaciones y proporciones adecuadas de abonos, el cultivo de hortalizas y de legumbres y termina con una tabla de las plagas y epidemias más frecuentes y el remedio para combatirlas.

Entre los años 1930 y 1933, con algunas interrupciones por razones económicas, aparece en Sant Antoni la Hoja Dominical, redactada por don Bartomeu, que recoge la actividad social, parroquial y deportiva de la localidad. Tras la Guerra Civil, el obispado de Eivissa publica la Hoja Semanal, en la que había una sección agrícola de la que se ocupaba nuestro protagonista.

El padre Bartomeu Ribas i Ferrer también fue un hombre de pesca y de caza. Son bien conocidas sus habilidades y destreza para la pesca y también redactó una carta con las pesquerías de la bahía de Portmany, hoy desgraciadamente perdida. Respecto a la caza, debemos hablar del adiestramiento de sus perros y de su gran conocimiento de la isla, de la que dejó dibujado un mapa con su división parroquial.

La llegada de las religiosas Trinitarias

Parece que fue la autoridad militar de Eivissa la que solicitó a la madre general de las Trinitarias que fundaran en Sant Antoni y Santa Eulària, para encargarse de la educación de los niños y las niñas, enseñar costura a las chicas y encargarse de la atención y el cuidado de enfermos. De este modo, el 17 de diciembre de 1937 se embarcan hacia la isla las cuatro religiosas fundadoras: sor María Luisa Adrover, sor María de Jesús Ferrer, Sor María de las Mercedes Noguera y sor Francisca de la Milagrosa Perelló. El primer domingo, a las diez de la mañana, hicieron entrada solemne en el pueblo de Sant Antoni y fueron recibidas con gran alborozo por las autoridades civiles y militares, falangistas y pueblo en general. En la iglesia parroquial el obispo Antonio Cardona, Frit, les dio el discurso de bienvenida y pidió al pueblo que las ayudasen en todo lo que pudieran. Inicialmente no tenían convento y fueron a vivir a una casa de la familia Ribas Piqué situada en la calle Balanzat.

Pronto empezaron las gestiones para la compra del solar donde se construiría el convento y la escuela. Entonces era alcalde José Prats Colomar, Pep Bonet. Compraron un solar de 1175 m2 a Alfonso Ribas por 4.500 pesetas, a pagar en cuarenta y cinco mensualidades. El día 19 de febrero de 1939 se colocó la primera piedra y la obra se levantó siguiendo un proyecto realizado por el catedrático Manuel Sorá. Trabajaron en las obras del convento los maestros de obra Vicente y Pep Portmany y Joan Fontet. El año siguiente ya se habían acabado algunas aulas y ya se habían pagado por mano de obra, materiales y solar, 15.190,96 pesetas. Las trinitarias acabaron las obras gracias a generosas ayudas de particulares y los ingresos obtenidos de numerosas representaciones teatrales que se hacían en el salón de Acción Católica, ayudadas por el rector Padre Bartomeu Ribas y su sobrina Lolita.

Las clases de la Academia nocturna Salvi Huix iniciadas en 1930 e interrumpidas por la guerra se reiniciaron en 1938, ahora con la colaboración de la religiosa superior sor María Luisa Adrover y con el resto del equipo: el padre Bartomeu Ribas, Joan Riera (farmacéutico), Sr. Cunillera (abogado), Agudo Clarà (pintor), Pura Ortí de Agudo (pintora) y Dolores Ferrer.

Las Trinitarias impartían escuela infantil y primaria y desde la Academia preparaban alumnos para los exámenes libres de bachillerato en Eivissa. La superiora dejó escritos los nombres de los primeros alumnos de bachillerato:

"Rosita Ribas, María Prats Tur, María Ramón Ramón, luego vinieron ya alumnos y daremos las gracias a Dios por el feliz éxito de los exámenes. Después, en septiembre ingresaron cuatro alumnos más: Catalina Prats Tur, Eulalia Marino Valtierra, María Varó y María Luisa Tur. Ingresó en la Academia María Costa y siete niños que tienen clases en hora distinta de las chicas".

Entre otras iniciativas de carácter social, las Trinitarias impulsaron la creación de un belén para fin de año y Reyes, la cabalgata de los Reyes Magos, el Canto de la Sibila (1944) o la fiesta de la Virgen que se celebraba en la capilla de Sa Talaia.

Los escritores

A finales de los años cincuenta un grupo de intelectuales y escritores de la burguesía madrileña escogen Sant Antoni de Portmany como lugar de veraneo. Aquí encontraron un ambiente y un espacio de libertad, de la que los privaba la vida gris de la capital. Eran el grupo formado por Rafael Azcona (1926-2008), novelista y guionista cinematográfico, autor de obras como El pisito (1958), en el año siguiente reescrito como guión para cine, o Los europeos (1960), obra que recoge lugares y recuerdos del pueblo de Portmany de aquellos años. Ignacio Aldecoa (1925-1969), novelista, se inspiró en ambientes ibicencos para escribir algunos de sus relatos recogidos dentro del libro Los pájaros de Baden-Baden (1965), y su mujer Josefina R. Aldecoa (1926), pedagoga y escritora, fundadora de la escuela Estilo (Madrid), continuadora de los principios pedagógicos de la Institución Libre de Enseñanza; a los que tenemos que añadir al crítico de arte Fernando-Guillermo de Castro (1926), promotor del dibujante Portmany en Madrid, y autor de un libro autobiográfico sobre la estancia de este grupo en Eivissa, que lleva como a título Ibiza, la perla olvidada. Memorias de una isla.

El Ca Nostra, una asociación cultural y deportiva

El Ca Nostra fue una asociación cultural y deportiva que nació en 1972 en Sant Antoni de Portmany, vinculada a la actividad catequística y la pedagogía de la fe de la iglesia parroquial. Inicialmente tuvo su sede en el local de Acción Católica, en la parte norte de la iglesia, con entrada por el calle Ample. Fue un punto de encuentro de la juventud en el que se realizaban actividades de ocio, conferencias, audiciones musicales, conciertos, patinaje sobre ruedas, fiestas juveniles, teatro y deporte. A partir de 1981 sólo quedó su sección deportiva de baloncesto y fútbol sala. Llegó a tener su propia revista, llamada Encrucijada.

En cuanto al teatro, fue dirigido por el entonces rector Josep Marí Ribas, Reiala. Funcionaba en dos grupos, uno infantil y otro juvenil y su actividad nació con una representación de cuadros navideños, La rosa de Navidad, a cargo del grupo infantil, y los sainetes cómicos Sindo el tonto y Curando a un sordo, a cargo de los mayores. Después se representaron La barca sin pescador, de Alejandro Casona, con la que se estrenó el escenario del nuevo Cine Regio; El raterillo; Asamblea General, de Lauro Olmo y Pilar Enciso; La mordaza, de Alfonso Sastre; Fedra, de Miguel de Unamuno y escenificaciones de poesía del siglo XX (Lorca, Machado, Alberti, Miguel Hernández, Paz, Neruda o Brecht, entre otros).

A partir de 1976 la mayor parte de los miembros del grupo de teatro de los mayores ya se encontraban estudiando fuera de la isla. Con todo, en Barcelona siguieron preparando montajes, que eran estrenados allí y luego se representaban en Eivissa, como Assemblea general, ahora en catalán; Contra la guerra, con textos de Neruda y de B. Brecht; Coses de sempre, tragedia escrita por Marià Torres. En los ochenta se recuperó la actividad con Dios, de Woody Allen y se inicia una etapa de representación de cuentos de Joan Castelló, adaptados y dirigidas por Marià Torres y interpretados por estudiantes de bachillerato: Es geperut i ses fades, Es adagis, Es ca des paperet, Conte de sa rateta, Sa sogra de sant Pere, Es fameliar, Es barruguet, Sa bruixa de la Mola. Estas fábulas se hicieron muy populares y tuvieron un gran éxito en las representaciones en los bailes de pozos y fuentes y en fiestas de pueblo. De estos años cabe destacar la escenificación del romancero ibicenco, con música catalana medieval.

Respecto a la actividad deportiva, cabe destacar que por primera vez en su historia, Sant Antoni se inició en la práctica de baloncesto, de la mano de Ignacio Carrero, entonces también joven párroco de Sant Antoni. Durante los años 1978 y 1984 el Ca Nostra de baloncesto jugó en tercera división; más adelante se organizó una escuela de baloncesto infantil y juvenil, entrenada por Pepe Fraile, que llevó a cabo una importante labor de educación deportiva. La temporada 1984-1985 nació un equipo de baloncesto femenino que llegó a jugar en la segunda división balear. La temporada 1995-1996 el Ca Nostra de baloncesto se clasificó en quinto lugar, su mejor resultado. A lo largo de los años noventa también funcionaba un equipo de fútbol sala, con el que la temporada 1998-1999 se extinguió toda la actividad deportiva del Ca Nostra.

Artistas y galerías de arte

Durante los 60 y los 70 del siglo XX, el turismo que llegaba a Portmany exigía una gran calidad en los servicios complementarios, lo que dio lugar una respuesta adecuada no sólo en la restauración sino también en el campo del arte. Así, encontramos que en el pueblo de Sant Antoni se fueron abriendo diferentes galerías donde pintores ibicencos y foráneos exponían y vendían su obra: la Galería Don Quijote - que fue la primera que abrió puertas, en 1961 -, la sala Vallribera, la Galería Bes Buda, la Galería Internacional y finalmente la Galería Es Limoner.

Desde el año 2000 se han abierto nuevos espacios públicos relacionados con el arte en diferentes inmuebles históricos y emblemáticos de la localidad, como son Sa Punta des Molí, el Molí d'en Simó y el faro de ses Coves Blanques y otros relacionados con negocios de restauración como Can Tixedó (en la venda de Forada) o Can Cires (en Sant Mateu d'Albarca).

El mundo de los artistas de Portmany està bien representado por los escultores de la familia Hormigo, el primer representante de la cual ya fue conocido por sus tallas de bastones de sabina y otras esculturas a partir de maderas naturales. Su hijo, Antonio Hormigo, ya ocupa un nombre de relieve entre los escultores de las islas por sus tallas de olivo, una muestra de las que se puede ver en la entrada del Ayuntamiento de Sant Antoni, obra que representa las cuatro estaciones. Toni Hormigo también es el autor de la escultura de mármol conocida como Es Verro, ubicada en la entrada del camino General con la calle de Ramón y Cajal, y del monumento dedicado a Cristóbal Colón situado en la entrada del pueblo, conocido popularmente como el Huevo de Colón, obra hecha conjuntamente con Julio Bauzá y Luis Ojeda.

Hay que hablar también de los trabajos de fundición de bronce que el más pequeño de la saga de los Hormigo, Pedro Juan Hormigo, entre los que podemos mencionar el monumento dedicado al historiador Joan Marí Cardona, ubicado en la plaza de la iglesia de Sant Rafel de Forca o El salinero colocado en el pueblo de Sant Francesc de s'Estany.

La escultura hecha de piedra que representa un pescador, situada frente al Hotel Portmany en el Passeig de ses Fonts es obra del escultor mallorquín Antoni Terrassa. En la primera rotonda del camino General se encuentran unos caballos de fundición, donación del empresario local Pepe Roselló.

A partir de los años setenta se produce una renovación en la concepción de los espacios musicales y así podemos destacar las intervenciones del artista catalán Lluís Güell en la distribución de los espacios y en elementos decorativos de la discoteca Es Paradís Terrenal y el café musical Café del Mar, siguiendo el gusto de la tradición mediterránea, combinada con elementos innovadores que recuerdan la obra de Gaudí.

En el pueblo de Sant Rafel de Forca durante los años ochenta y noventa se establecieron una serie de talleres de cerámica: Kinoto, Bauzá, Tala y Icardi, lo que le valió al pueblo la denominación oficial de Zona de Interés Artesanal. En este momento quedan dos abiertos; tal vez el centro cultural Can Portmany pueda ser un estímulo para recuperar esta actividad, así como el mercado de artesanía que se celebra durante el verano todos los jueves por la noche.

La escuela de danza de María Martín y Paco Torres

La pareja de bailarines Paco Torres y María Martín llegaron a Sant Antoni procedentes de Madrid a finales de los años cincuenta, para presentar su espectáculo de ballet clásico español en las salas de fiestas Ses Voltes, Isla Blanca y Ses Guitarres; en 1977 decidieron dejar las actuaciones en Ses Guitarres y montar una escuela academia de danza clásica y española. Era la primera vez que se ofrecía una actividad formativa de este tipo a la gente joven del pueblo. Las clases se impartían inicialmente a una sala de la planta baja de una residencia turística de la calle del Far, propiedad del empresario Jordi Matesanz. Más tarde se trasladó al edificio de propiedad de los bailarines de la calle de Sant Antoni. Esta escuela proyectó la cultura mucho más allá de la danza.

Paco Torres era un buen dibujante y desde su llegada a la isla quedó sorprendido por la belleza y el movimiento de la mujer ibicenca en su vestido de campesina, tema del que se sirvió durante años en sus dibujos al carbón sobre papel y que más adelante trasladó al óleo. Pero por encima de todo, su dedicación a la pintura fue una investigación permanente que va del costumbrismo ya mencionado hasta el cubismo, pasando por el surrealismo y el collage. También realizó esculturas de piedra, de madera y tela y de cerámica. Los pasillos de la escuela y de su domicilio fueron un espacio permanente de su arte.

Paco y María ejercieron su maestría con alta profesionalidad y fueron miles las niñas y también niños que recibieron formación física, artística y estética en su academia. Con los más pequeños sabían encontrar el equilibrio entre la técnica más elemental y el juego dramático, con exitosos ejercicios de psicomotricidad con los que jóvenes practicaban desinhibición. Los educaban en la disciplina de las artes escénicas, sin olvidar la formación de un público que asistía en masa a los espectáculos. Siempre fueron muy exigentes en la disciplina y técnica de su profesión, y de su academia salió una primera figura como Antonio García Santillana - Antonio Márquez en el mundo del espectáculo -, que ha llegado a ser primer bailarín del Ballet Nacional de Madrid.

Otro ámbito muy importante en la vida artística de Paco Torres fue el teatro. Podemos afirmar sin temor a errar que el artista tenía un concepto del teatro como arte síntesis, en el sentido de que la experiencia del trabajo desarrollado en el escenario debía ser la suma de todos los lenguajes artísticos. Presididos por el buen gusto estaba presente el texto dramático propio o de otros autores, con mucha frecuencia textos poéticos y dramáticos de Federico García Lorca, del que hizo un magnífico montaje de ballet teatro de la obra El maleficio de la mariposa, de 1978. García Lorca fue motivo de homenaje en diferentes años, en 1978, en la escuela vieja, en 1989 en la escuela nueva, con un recital de poemas y unos cuadros de expresión corporal y títeres, y todavía en 1998, en el Instituto de Secuandaria Quartó de Portmany con el título Recordando a Federico García Lorca (2000), un espectáculo a cargo del grupo de teatro del instituto dirigido por Marià Torres, con textos y proyección de pinturas de Paco Torres y canciones de Lorca acompañadas de piano y de flauta.

Paco Torres escribió numerosas pequeñas obras de teatro para ser representadas por sus alumnos, recogidas dentro del libro titulado El niño de la caracola (1993). Títulos como, Las caracolas, El niño-hombre que perdió su historia, La mar ya tiene compañero, El niño que quiso ser caballo, El viejo y el bosque, Los campos de mi tierra, Los cinco luceros, Zurita la paloma, Los olivos, Los pájaros tristes, La respuesta, Càndido y el pez, Sacristana, La lagartija, El círculo blanco, La casa llena de vientos, Coloquio: un rey y un río, Diálogo de niños o Las dos riberas. Muy buen recuerdo dejaron espectáculos como Boda flamenca, Belén gitano, y la turné que hizo por los pueblos de Eivissa y Formentera, conjuntamente con el Grupo de Teatro Ca Nostra durante el año 1980 con motivo de la celebración del Congreso de Cultura Pitiusa.

Los decorados de los escenarios teatrales eran una prueba del excelente buen gusto de este artista, bien por la sencillez de unas telas colocadas que insinuaban una ambientación, bien por estar pintadas con un esquematismo muy propio de él. Paco Torres también diseñaba los carteles de sus espectáculos y los programas de mano. Y en cuanto a la escenografía de los espectáculos, cabe destacar la facilidad con la que presentaba y movía los grupos de actores y la plástica de las composiciones escénicas. El vestuario también era diseñado con todo cuidado por él.

La Escuela de Danza de María Martín y Paco Torres ha desarrollado una tarea clave durante el último cuarto de siglo, hasta el año 2000, educando generaciones de jóvenes de Sant Antoni de Portmany en el campo de las artes escénicas.

Por Marià Torres.

Fecha última modificación:



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